El ensayo de la Pasión se acaba
El próximo viernes 22 de abril cerca de 650 castreños recrearán por las calles del casco antiguo de Castro Urdiales, las últimas horas en la vida de Jesús de Nazaret. Cientos de personas que, de forma altruista, colaboran cada año para hacer posible la Pasión Viviente, una representación que cumple su vigésimo séptima edición. Entre ellos, debuta Ana Raquel Vega y lo hace, además, metiéndose en la piel de uno de los personajes principales.
Acompañada en todo momento por su hijo Sergio, al que no deja de mirar, Eva Raquel asegura que es la crucifixión el momento que más respeto le infunde. Es la última escena de la Pasión Viviente -después de casi cinco horas de recorrido- y el cansancio comienza a pasar factura al Cristo. «En la zona de Santa María le veo cerca, en el recorrido también pero en la cruz, está ahí arriba, medio desnudo, lleno de sangre. Me da cierto respeto».
Habrá, seguro, momentos duros y difíciles para la María, pero serán momentos en los que no estará sola. Y es que, de la Pasión Viviente destaca el buen ambiente entre los participantes que, «en todo momento me han estado apoyando y ayudado». El próximo viernes, todo el que se acerque a la explanada de Santa María desde las 10:00 horas podrá ver el resultado final de un trabajo que se lleva preparando desde el mes de enero. Todos los participantes esperan que salga bien pero, pase lo que pase, les quedará la tranquilidad de haberlo trabajado a conciencia. Horas de ensayos, grabaciones, preparativos, elaboración de decorados para que todo salga a pedir de boca. Con ese objetivo se cuida cada detalle. No hay gesto que el coordinador general, Chechu Arozamena no mire con lupa durante los ensayos generales que terminan hoy, domingo, con la crucifixión en La Atalaya. El pasado jueves se ensayó la Última Cena, la oración de Getsemaní, el prendimiento y el arrepentimiento de Judas. El viernes fue el turno para el recorrido por las calles de Castro Urdiales y las caídas.
Fiesta de Interés Nacional
El Viernes Santo cerca de 10.000 personas seguirán las últimas horas de la vida de Jesucristo gracias a la Pasión Viviente que, si nada lo remedia, el año que viene estrenará título. Ya está en manos del Ministerio de Turismo la documentación necesaria para que la representación sea declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y la respuesta se conocerá antes de tres meses.
Guadalupe Beascoetxea, una de las creadoras, espera que esa respuesta sea afirmativa porque «será un reconocimiento para todas las personas que participan en esto». Destaca como, en un municipio en el que muchos aseguran que hay poca participación ciudadana en los asuntos culturales y sociales, la Pasión Viviente «arrastra a familias enteras que prueban una vez y después se afincan durante muchos años».







