Han dicho, por activa y por pasiva, que no quieren trasladarse a la Plaza de Las Marismas en Cotolino. Se acerca el 8 de enero, fecha en la que deberán abandonar la Plaza de La Barrera y ocupar el nuevo emplazamiento que les ha asignado el equipo de gobierno municipal y los comerciantes del mercado de lo jueves (jueveros) apuran sus últimos cartuchos reivindicativos. Hace unos dos meses comenzaron una campaña de recogida de firmas entre los clientes del mercado en la que han obtenido más de mil que han sido ya entregadas en el Consistorio.

Por ello, el pasado jueves los mercaderes repartieron entre los asistentes a los 'jueveros' un comunicado en el que agradecen su colaboración. Del mismo modo, en el escrito, dedican una mención especial a los grupos municipales de PSOE e Izquierda Unida por su colaboración para que el mercado permanezca en La Barrera. «Todavía hay tiempo para que el señor alcalde y los grupos políticos que le apoyan cambien de opinión porque los vendedores ambulantes no vamos a ir allí». Tan claro lo tienen que si la intención del equipo de gobierno no cambia, los mercaderes no auguran ningún futuro a los 'jueveros'.

Arropados por ese apoyo de la ciudadanía, los comerciantes anuncian en el mencionado escrito, que el 8 de enero no se moverán de su actual ubicación. «Seguiremos en la Plaza de La Barrera, bien trabajando si hay un cambio de opinión, o bien en huelga patronal, parada técnica o como se le quiera llamar, reivindicando indefinidamente nuestro deseo de seguir trabajando aquí».

El Pleno

La polémica surgió cuando el Pleno del 6 de mayo aprobó la nueva Ordenanza Reguladora de la Venta Ambulante que situaba el mercado de los jueves en La Plaza de Las Marismas de Cotolino. A partir de ahí, los mercaderes han mostrado su continua oposición a esta decisión sin recibir, según ellos, alternativa por parte del Consistorio.

Y es que, estarían dispuestos a trasladarse a Cotolino si se les garantiza la vuelta a La Barrera una vez concluyan las obras del parking de Amestoy, aspecto que no se contempla. El traslado es indefinido y eso es algo que no están dispuestos a tolerar los vendedores. Han manifestado en diversas ocasiones que el cambio perjudicará a vendedores y clientes. «El Ayuntamiento está jugando con nuestro sustento, porque el llevarnos allí es como decirnos: iros a casa. Hemos estudiado la nueva ubicación y es una ruina». «¿Quién va a trasladarse hasta allí cuando la mayoría de la clientela es mayor de 50 años?».

Extraído de: eldiariomontanes.es