Hartos del estado de «catalepsia» en que vive el Ayuntamiento de Castro Urdiales, con un equipo de Gobierno compuesto en buena parte por «tránsfugas y exiliados» de sus propios partidos, los vecinos se han echado a la calle para decir «basta ya» y reivindicar un gobierno «de manos limpias» o que, en su defecto, se disuelva cuanto antes el Consistorio.
El objetivo, restaurar la imagen de este municipio cántabro, regido por el tránsfuga Fernando Muguruza, para quien la Fiscalía pide casi nueve años de inhabilitación por presunta prevaricación en la adjudicación de dos obras. Acompañan al alcalde al menos 8 de los 21 concejales de la Corporación, que también están imputados en diferentes causas abiertas por supuesta prevaricación, tráfico de influencias, irregularidades en la adjudicación de obras y servicios y delito societario. Con este panorama, la Asociación Ciudadana «Otro Castro es posible» ha hecho de su lema su bandera y ha salido a la calle para exigir un cambio de rumbo en el Ayuntamiento. Además, advierte de nuevas movilizaciones porque «es hora de dar la cara». Así, si en un «plazo razonable» no se forma un equipo de gobierno «de salvación» —lo que pedirán en nuevas manifestaciones—, advierten de que reclamarán al Ejecutivo regional y al Estado que se disuelva el actual y se convoquen elecciones.

Posibilidad esta última que defendió este fin de semana el presidente de la Comunidad. «Lo que habría que hacer ahora mismo es disolver» la Corporación y «elegir un alcalde que no estuviera implicado en ningún asunto», afirmaba Miguel Ángel Revilla en el Club de Golf de Santa Marina, en San Vicente de la Barquera, donde se rindió un homenaje al golfista cántabro Severiano Ballesteros.

Donde dije digo...

El regionalista, que dijo sentir «vergüenza» por la situación en la que se encuentra el Ayuntamiento castreño y abogó también por «cortar con el transfuguismo», se desdijo en menos de 48 horas para apelar, ayer, a la responsabilidad para formar un gobierno «de manos limpias» y optar por la disolución sólo como «último recurso».

La apuesta del presidente regionalista por la disolución extrañó a los vecinos castreños ya que, como recordaron, «hace unos meses» Miguerl Ángel Revilla «descartaba» esta opción. Además, a su entender, el jefe del Ejecutivo pronunció estas palabras «con escasa solemnidad, en un campo de golf en una tarde de sábado».